Lo emocional, lo que más duele…

Frente a la instrucción de la causa, la prueba de los hechos y la interpretación judicial en el delito de la violencia habitual en el ámbito de género, la mujer se encuentra, en demasiadas ocasiones, aturdida y confusa para expresar y determinar que está siendo víctima de un maltrato psicológico por parte de su marido, pareja, compañero… Justamente este tipo de maltrato psicológico es, muchas veces, el precedente del maltrato físico y, de forma extrema, del femicidio.

-Verá Ud. Señoría, no sé cuándo empezó todo. Recuerdo que al principio era un tema de celos, pero yo no le daba importancia. Antes de casarnos ya se enfadaba alguna vez conmigo porque yo quedaba con mis amigas un sábado por la noche o porque, por mi trabajo, no encontraba el tiempo para vernos. Yo sé que me comportaba egoístamente y que él solo me reprochaba que no le dedicara más esfuerzos a nuestra relación. En cuanto pudimos, decidimos comprar el piso, hace ya cinco años. Todo fue bien durante el primero, pero poco a poco dejé de ver a mis amistades para no irritarlo. Después llegó nuestro primer hijo y dos años más tarde, el segundo. Al poco perdí mi trabajo, y no busqué otro porque estaba desbordada ocupándome de la casa y los niños. Me fui aislando. Mi mundo era mi familia, la que yo había creado. Discutíamos numerosas veces, él solía enfadarse por tonterías. Otras veces arremetía contra mí descalificándome como gorda y gandula. Sus celos aumentaron. Los insultos se sumaron a los gritos y yo, para no asustar a los niños, empecé a callar. Aguantaba y callaba, Señoría. En todas las casas se discute, supongo, pero aquello a mí ya no me parecía normal. Estaba como amargado, irascible, intratable. Había cambiado a peor. En algún momento se obsesionó con la idea de que yo malgastaba el dinero, que no era capaz de administrar la economía familiar y empezó a controlar todos los gastos mensuales. Hasta la factura de los pañales le entregaba. Ahora no recuerdo cuando empecé a sentirme una inútil. Tenía que aguantar por los niños. Hace una semana, por primera vez, de un empujón me tiró al suelo, con tan mala pata de que me golpeé la cabeza con el borde de la mesita del teléfono. Es una mesita pequeña, la que tenemos al lado del sofá, ¿sabe Ud.? Perdí el conocimiento, pero en la ambulancia ya era consciente de que empezaba el camino hacia mi libertad. El amor ya se me ha olvidado, Señoría. Emocionalmente me siento maltratada. Sólo quiero divorciarme y estar con mis hijos en un hogar. Porque mi casa se puede convertir en un infierno.

-Bien.¿Algo más que añadir?

-No Señoría. Quiero que me deje tranquila y en paz

 

http://elpais.com/elpais/2016/11/24/mujeres/1479985954_101717.html

Lo emocional, lo que más duele…