Equilibrio del Sistema

Abres la prensa en un día de marzo con la noticia de que el Banco Sabadell ocultó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores un préstamo de 200 millones a una firma panameña de su mayor accionista. Seguimos contemplando como el sistema financiero es parte conspiradora para que las élites no dejen de enriquecerse y además puedan ir tapando sus vergüenzas mientras hacen negocios sucios al margen de las reglas.

Estamos en otra fase, lejos del comportamiento de la banca más tradicional que apostaba por las relaciones a largo plazo con sus clientes minoristas (como tú, como yo), captando depósitos que eran reutilizados para conceder préstamos a otros pequeños clientes. Ahora, desde hace ya décadas, el modelo de banca se reorganiza en torno a la intermediación de productos financieros. El dinero de los préstamos concedidos se ha ido transfiriendo al mercado de capitales. Una nueva banca organizada en torno al mercado, con menos transparencia, honestidad y lealtad a los principios y valores que se presuponen a cualquier institución encargada de gestionar el sistema de pagos de una sociedad o pueblo.

La perversión del sistema es infinita. Podremos crear cuantos mecanismos de supervisión, control y regulación estimemos necesarios para batallar contra la avaricia del ser humano. Podremos hacer esfuerzos colectivos, a base de recortes, aceptación de la devaluación del trabajo y salarios, o a base de subsistir con ayudas infrahumanas. No serán suficientes dichos esfuerzos si no hay un nuevo equilibrio del mismo sistema, si no se corrige la pervivencia de prácticas corruptas , de la banca, de las cloacas de la política, de la justicia igualmente politizada, de los medios de comunicación supeditados no la información, sino a los propietarios del medio. Podremos cambiar nuestros hábitos de consumo, podremos aprender a ser más pobres, podremos sostener una crisis durante generaciones enteras. Podremos aguantar, pero la única esperanza que se atisba en el horizonte es la absoluta confianza en que el mismo sistema se reajuste en sus propios desequilibrios, para su subsistencia. Los pueblos asumiremos los costes, haremos frente a la nueva realidad, cambiaremos nuestra mentalidad a mejor o peor ritmo, pero con la certeza de que la globalización económica es irreversible,y los centros de gravedad del poderío económico configuran un nuevo orden mundial o planetario. Seguiremos siendo esclavos , del capital y del trabajo, defendiendo una democracia liberal, multicultural y laica, pero con un reparto de la riqueza proporcionado, puliendo corruptelas y vicios endémicos.

Seguimos en constante transformación.

Seguiremos siendo controlados en nuestros movimientos, preferencias , gustos, necesidades, hábitos. De ciudadanos, hemos pasado a ser consumidores, objetivos tiroteados y espiados por la red y por las redes, por los mismos tentáculos del sistema. Nos seguiremos sometiendo, alienando, despersonalizando, nos sentiremos más individuos que nunca, mientras nos vamos perdiendo en la masa colectiva, en una nueva cultura donde la revuelta social ya no está sustentada por ideologías

A cambio, se espera una redistribución de la riqueza generada y preservar el bien común, en la salud, en la cultura, en la naturaleza exterior, de los hábitats naturales, de los bosques , ríos ,océanos y cielos y también preservar nuestra naturaleza interior, nuestra herencia biogenética. La Ciencia también tendrá su responsabilidad universal. Antes de usar a la especie como objeto de laboratorio, que sea capaz de erradicar el hambre, como la enfermedad más grande y mortal que padecemos.

Equilibrio del Sistema